En un planeta atravesado por guerras, explotación y decisiones tomadas en centros de poder geopolítico, el 8 de marzo recuerda que millones de mujeres y niñas siguen pagando el precio de estructuras que aún determinan quién vive, quién muere y quién permanece invisible.
DIRECTO DEL TINTERO
Por Chely M.F.
Lo que otros no te dicen.
Mientras el mundo celebra avances en igualdad de género, millones de mujeres y niñas continúan siendo víctimas de guerras, explotación sexual, desplazamientos forzados y violencia estructural.
En el gran tablero geopolítico del siglo XXI, las decisiones de poder siguen produciendo tragedias humanas que rara vez ocupan los titulares durante mucho tiempo.
EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER EN UN PLANETA EN GUERRA.
Cada Día Internacional de la Mujer el mundo se llena de discursos sobre igualdad y derechos.
Sin embargo, este 8 de marzo llega marcado por tragedias que exponen con crudeza las contradicciones de nuestro tiempo.
En medio de las tensiones militares entre Estados Unidos, Israel e Irán, una escuela primaria de niñas en territorio iraní quedó reducida a escombros.
Más de 160 niñas, entre 6 y 12 años, murieron bajo los restos del edificio que debía ser un espacio de aprendizaje y protección.
Investigaciones y denuncias internacionales han señalado la posible participación de fuerzas estadounidenses en el ataque, lo que abriría la puerta a una grave violación del derecho internacional humanitario.
Las niñas no eran combatientes.
No eran soldados.
No representaban una amenaza.
Eran estudiantes.
En este 8 de marzo el mundo no solo conmemora a las mujeres que lucharon por sus derechos.
También llora:
por las niñas que mueren bajo las bombas de guerras decididas lejos de sus aulas;
por las niñas y mujeres víctimas de trata sexual;
por quienes son obligadas a matrimonios forzados;
por quienes sufren violencia física o psicológica;
por las desaparecidas y violadas; por aquellas que no encontraron justicia.
Llora por un sistema que durante siglos las ha condenado al olvido y por guerras que parecen interminables bajo la sombra de un poder profundamente desigual.
La guerra moderna, disfrazada de operaciones estratégicas o conflictos de seguridad nacional, continúa produciendo víctimas que nunca deberían existir.
Detrás de esas decisiones tomadas en centros de poder geopolítico sigue operando una lógica histórica: un sistema internacional donde el patriarcado, aliado a intereses militares y económicos, continúa decidiendo quién vive y quién muere.
“Cuando una bomba cae sobre una escuela, no solo destruye un edificio: destruye el futuro que debía crecer dentro de esas aulas.”
EL PODER DETRÁS DE LAS DECISIONES.
Las guerras modernas no surgen de la nada.
Son el resultado de estructuras de poder político, económico y militar que operan a escala global.
Las decisiones estratégicas rara vez dependen de una sola figura. Funcionarios, gobiernos y alianzas internacionales actúan dentro de sistemas donde las responsabilidades se distribuyen entre múltiples actores.
El caso del financista Jeffrey Epstein evidenció cómo redes de explotación sexual pueden operar durante años dentro de círculos de poder. Las controversias sobre documentos judiciales también involucraron a figuras como Pam Bondi, exfiscal general de Florida.
Algo similar ocurre en la política internacional. Líderes y diplomáticos —incluida la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen— operan dentro de complejas estructuras institucionales donde las líneas políticas se definen entre gobiernos, alianzas y poderes económicos.
En otras palabras: las decisiones que afectan a millones de personas responden a sistemas de poder, no solamente a individuos.
“Las guerras modernas se planifican en despachos, pero sus consecuencias se escriben con la sangre de civiles.”
“En el tablero geopolítico del siglo XXI, el patriarcado —aliado a intereses militares y económicos— sigue decidiendo quién vive y quién muere.”
CUANDO LAS MUJERES GOBIERNAN TAMBIÉN ENFRENTAN BARRERAS.
Incluso cuando las mujeres alcanzan posiciones de liderazgo, las resistencias políticas y culturales no desaparecen.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha impulsado estrategias para combatir el narcotráfico y reforzar la seguridad nacional, enfrentando al mismo tiempo complejas presiones internas y externas.
Los logros de liderazgos femeninos con frecuencia reciben menor reconocimiento en el escenario internacional, donde los intereses geopolíticos también influyen en la narrativa mediática.
En el ámbito político global, figuras como Donald Trump han protagonizado múltiples controversias por comentarios despectivos hacia mujeres periodistas, rivales políticas y líderes femeninas.
NO ES UNA GUERRA DE GÉNEROS.
Esta columna no plantea una guerra entre hombres y mujeres. Eso sería simplista.
El problema no es biológico ni individual.
El problema es estructural.
Las guerras, la explotación sexual, la trata de personas y la violencia política forman parte de sistemas de poder que continúan vulnerando derechos humanos en todo el planeta.
“Las mujeres no están pidiendo privilegios. Están exigiendo lo más básico que una sociedad debería garantizar: vivir sin miedo.”
CIFRAS QUE EL MUNDO PREFIERE NO VER.
Según la Organización de las Naciones Unidas:
736 millones de mujeres han sufrido violencia física o sexual en el mundo.
12 millones de niñas son obligadas a casarse cada año.
50 millones de personas viven en condiciones de esclavitud moderna.
71% de las víctimas de trata son mujeres y niñas.
Detrás de cada cifra hay una vida, una familia y un futuro truncado.
EL 8 DE MARZO: MEMORIA Y LUCHA.
El Día Internacional de la Mujer no es una celebración superficial. Es, sobre todo, una conmemoración histórica.
Su origen está ligado a las luchas de mujeres trabajadoras que a principios del siglo XX reclamaban condiciones laborales dignas y derechos básicos. Entre los episodios que marcaron esta memoria colectiva se encuentran las protestas de obreras textiles en Nueva York.
Recordar esa historia es reconocer que los derechos conquistados por las mujeres fueron producto de la lucha, no de concesiones del poder.
Hoy, más de un siglo después de aquellas protestas, millones de mujeres siguen enfrentando nuevas formas de violencia estructural, muchas de ellas en escenarios de guerra.
MUJERES EN LAS GUERRAS DEL SIGLO XXI.
Las guerras contemporáneas siguen cobrando vidas civiles a gran escala.
Aunque la guerra no reconoce géneros, las mujeres y las niñas continúan siendo uno de los sectores más vulnerables: pierden hogares, familias, educación y seguridad.
En la guerra en Gaza, la ofensiva militar de Israel, respaldada política y militarmente por Estados Unidos, ha causado decenas de miles de víctimas civiles palestinas, entre ellas miles de mujeres y niñas, según reportes de UN Women y UNICEF.
Para numerosos analistas, juristas y organizaciones de derechos humanos, lo ocurrido en Gaza constituye un genocidio contra el pueblo palestino. Israel rechaza esta acusación, pero el debate internacional continúa mientras la devastación humanitaria sigue creciendo.
En la guerra iniciada con la invasión rusa de Ucrania en 2022, miles de mujeres han muerto o resultado heridas, mientras millones han sido desplazadas de sus hogares.
La historia nos recuerda que el genocidio no es una palabra abstracta.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi liderado por Adolf Hitler perpetró el Holocausto, una tragedia que marcó para siempre a la humanidad.
Precisamente por esa memoria histórica resulta profundamente inquietante que hoy se repitan patrones de violencia extrema contra poblaciones civiles.
La historia debería servir para evitar repetir los errores más oscuros de la humanidad, no para justificarlos.
AVANCES HISTÓRICOS QUE COSTARON SIGLOS.
Los derechos de las mujeres no aparecieron por generación espontánea.
Fueron conquistados a lo largo de siglos de lucha política, social y cultural.
Hoy las mujeres participan en gobiernos, universidades, ciencia, economía y diplomacia internacional. Sin embargo, esos avances conviven todavía con realidades profundamente violentas.
NO MÁS INSTRUMENTOS DE GUERRA.
Las mujeres del siglo XXI no quieren ser símbolos utilizados en discursos políticos ni víctimas silenciosas de conflictos geopolíticos.
Quieren ser protagonistas de las decisiones que afectan al mundo.
Porque cuando una guerra mata a una niña, no solo destruye una vida.
Destruye una familia.
Destruye una comunidad.
Destruye una parte del futuro de la humanidad.
Mientras las guerras sigan decidiéndose en despachos lejanos a las víctimas, el Día Internacional de la Mujer seguirá siendo mucho más que una fecha en el calendario.
Seguirá siendo una pregunta incómoda para el poder:
¿Cuántas niñas más tendrán que morir antes de que el mundo aprenda algo de su propia historia?
¿Y cuántas más verán sus vidas destruidas, truncadas o condenadas al silencio impuesto por la violencia?
Algunas ni siquiera sobreviven para contar su historia. Otras sí lo hacen, pero pagan un precio demasiado alto por hablar.
Como ocurrió con Virginia Giuffre, una de las denunciantes más conocidas del caso Jeffrey Epstein, quien acusó públicamente al entonces Prince Andrew, Duke of York, hoy Ex-Principe Andrew y ex Duque de York, tras los archivos Epstein y aunque le quitaron sus títulos no pago jurídicamente por estos cargos, asi mismo, señaló a otras figuras de poder que han evadido la justicia.
Su historia recuerda que enfrentar estructuras de poder puede tener consecuencias devastadoras.
Por eso la pregunta sigue abierta.
Y seguirá abierta mientras el poder continúe actuando con impunidad.
Chely M.F.
Analista y columnista en geopolítica y derechos humanos.
“El silencio protege al poder; la palabra libre lo obliga a rendir cuentas.”
BIBLIOGRAFÍA:
Organización de las Naciones Unidas. Informes globales sobre violencia y desplazamientos forzados.
UN Women. Reportes sobre el impacto de los conflictos armados en mujeres y niñas.
UNICEF. Informes sobre víctimas infantiles en conflictos armados.
Amnesty International. Investigaciones sobre violaciones a derechos humanos en conflictos contemporáneos.
Human Rights Watch. Reportes sobre víctimas civiles y derecho internacional humanitario.
International Court of Justice. Procedimientos y análisis jurídicos sobre acusaciones de genocidio.
International Organization for Migration. Datos globales sobre desplazamientos forzados.
